Continúa la toma de la Municipalidad en Villafañe y los servicios funcionan de manera limitada
A más de un mes de la destitución de Víctor Osorio, el edificio municipal permanece ocupado y los trabajadores no pueden realizar sus tareas con normalidad.
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El delegado de ATE, César Villasanti, advirtió que sólo se mantiene la recolección de residuos los viernes y la preparación de suelo para pequeños productores, mientras esperan una resolución judicial
La localidad de Mayor Villafañe continúa atravesando una crisis institucional y política que afecta el funcionamiento de la Municipalidad y la prestación de los servicios públicos. Aunque a fines de septiembre se logró abonar los salarios de los trabajadores municipales, el conflicto por el control del edificio comunal sigue sin resolverse.
En diálogo con La Mañana, el delegado de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), César Villasanti, señaló que la Municipalidad permanece tomada desde el 7 de septiembre, fecha en la que el Concejo Deliberante resolvió destituir al entonces intendente Víctor Osorio mediante un juicio político, en medio de denuncias por presuntas irregularidades administrativas y falta de transparencia. Tras esa decisión, la presidenta del Cuerpo Legislativo, Karen Stefani Silva, fue designada intendenta interina.
Según explicó Villasanti, actualmente los servicios municipales funcionan de manera restringida. La recolección de residuos se realiza únicamente los viernes a partir de las 14, mientras que también se llevan adelante tareas de preparación de suelo para pequeños productores.
Otras prestaciones, como la limpieza y el mantenimiento de espacios públicos, se encuentran limitadas por la falta de acceso a las instalaciones y a las herramientas de trabajo.
La ocupación también impide realizar trámites administrativos, como la renovación de licencias de conducir y el pago de impuestos municipales. El dirigente sindical indicó que “el edificio permanece cerrado en su acceso principal y que parte de las instalaciones está cubierta con carteles”. Además, afirmó que en el lugar permanecen personas vinculadas a la gestión del exintendente.
Villasanti estimó que actualmente sólo entre ocho y diez empleados están trabajando, sobre una dotación aproximada de 20 agentes, entre personal de planta permanente y contratados formalizados.
Uno de los principales obstáculos, según detalló, es que los libros de asistencia y parte de la documentación laboral permanecen dentro del edificio ocupado. Esta situación genera temor entre los trabajadores ante posibles inconvenientes relacionados con el presentismo, la cobertura ante accidentes y las responsabilidades laborales.
“Los compañeros tienen voluntad, pero tienen miedo por el tema del presentismo”, expresó el delegado, quien sostuvo que desde ATE buscan acompañarlos para evitar que queden expuestos a sanciones o situaciones de desprotección.
En cuanto a los salarios, indicó que el sindicato realizó gestiones para garantizar el pago de los haberes, incluso mediante presentaciones ante la Justicia. También señaló que los sueldos municipales contemplan el aumento otorgado por el Gobierno provincial en tres etapas y que, según lo previsto, el mes siguiente se abonaría el último tramo del 5%.
A la espera de una definición judicial
El representante de ATE afirmó que el sindicato también intervino para dejar constancia de la situación laboral de los empleados y facilitar que pudieran justificar su presentación al trabajo. Sin embargo, cuestionó la demora en la resolución del conflicto y consideró que difícilmente hubiera novedades durante los últimos días de octubre.
Respecto de una posible salida, Villasanti planteó dos alternativas: que la Justicia determine quién tiene la razón en la disputa institucional o que quienes mantienen ocupado el edificio entreguen las llaves a la intendenta interina para restablecer el funcionamiento municipal.
“Acá el único destituido es el exintendente, Osorio”, remarcó, al sostener que los demás funcionarios deberían continuar con sus tareas hasta que exista una definición judicial.
Mientras tanto, los trabajadores permanecen a la espera de instrucciones para retomar sus actividades con normalidad.
“No vamos a arriesgar a ningún compañero que se presente a trabajar”, afirmó e insistió en que la recuperación del edificio y de la documentación laboral resulta fundamental para garantizar la seguridad de los empleados y restablecer los servicios municipales.