El obispo Conejero ordenó a dos nuevos diáconos en la Diócesis y lanzó un llamado a la unidad de la Iglesia

El obispo Conejero ordenó a dos nuevos diáconos en la Diócesis y lanzó un llamado a la unidad de la Iglesia

Pedro Bernardo Coronel y Ovidio Alcides Giménez recibieron la ordenación diaconal durante una ceremonia presidida por el obispo diocesano, monseñor José Vicente Conejero Gallego, en la capilla Virgen de Schoenstatt del barrio Fleming

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La Diócesis de Formosa de la Iglesia Católica celebró este domingo la ordenación de dos nuevos diáconos, Pedro Bernardo Coronel y Ovidio Alcides Giménez, en el marco de una ceremonia religiosa que tuvo lugar en la capilla Virgen de Schoenstatt, en el barrio Fleming de esta capital.

La celebración fue presidida por el obispo diocesano, monseñor José Vicente Conejero, quien durante su homilía realizó una profunda reflexión sobre el significado del diaconado dentro de la Iglesia Católica, la importancia de la unidad entre los cristianos y la necesidad de asumir el servicio como una verdadera vocación de vida.

Los nuevos diáconos eligieron como lemas de su ministerio dos pasajes de las Sagradas Escrituras. Pedro Bernardo Coronel adoptó la expresión “Habla, Señor, que tu servidor escucha”, correspondiente al primer libro de Samuel, mientras que Ovidio Alcides Giménez escogió “El Señor envió su palabra y los sanó”.

Ambas expresiones fueron retomadas por el obispo durante su mensaje, al destacar que la Palabra de Dios constituye el fundamento de la vocación cristiana y, particularmente, de quienes reciben el sacramento del orden sagrado.

Uno de los ejes centrales de la homilía de monseñor Conejero estuvo relacionado con el verdadero sentido del ministerio diaconal, al señalar que quienes reciben esta ordenación están llamados a seguir el ejemplo de Jesucristo mediante la humildad, la entrega y el compromiso con los demás.

En ese sentido, el obispo afirmó que “para Cristo el poder es servicio”, y recordó las palabras de Jesús cuando expresó que no había venido al mundo para ser servido, sino para servir y entregar su vida por los demás.

“Justamente el diaconado debe poner de manifiesto en la Iglesia este don y carisma que tienen ustedes: ser servidores”, expresó el prelado, dirigiéndose especialmente a los dos candidatos a la ordenación.

Asimismo, remarcó que esta responsabilidad no se limita a los diáconos, sino que alcanza a todos los ministros ordenados, incluidos los sacerdotes y obispos, quienes deben procurar ser fieles seguidores de Jesucristo.

Conejero Gallego sostuvo que la vocación religiosa no debe entenderse como una búsqueda de beneficios personales, sino como una disposición permanente a trabajar por el bienestar de la comunidad, siguiendo el ejemplo de entrega y amor de Jesús.

Fortalecer la unidad dentro de la Iglesia

En otro tramo de su mensaje, el obispo hizo especial hincapié en la importancia de preservar la unidad de las comunidades cristianas, tomando como modelo el misterio de la Santísima Trinidad.

Al respecto, señaló que la Iglesia debe constituirse como una familia en la que prevalezcan el amor, la solidaridad y la comunión entre sus integrantes.

Reconoció, sin embargo, que dentro de las propias comunidades religiosas pueden presentarse divisiones, rivalidades y envidias, situaciones que consideró contrarias al espíritu del Evangelio.

Por ello, convocó a los fieles a fortalecer los vínculos humanos y espirituales, especialmente en el contexto de la Iglesia sinodal, que promueve la escucha, el diálogo y la participación de todos sus miembros.

También destacó la necesidad de actuar con sinceridad y transparencia en las relaciones personales y comunitarias, al advertir sobre las consecuencias negativas de la mentira y la falta de honestidad.