Extorsiones a comerciantes, un delito en pleno ascenso
Especialista en seguridad advirtió que el cobro por «protección» por pequeñas bandas creció en los últimos tres años. La mayoría no lo denuncia por temor y los que no pagan se exponen a fuertes ataques.

Fuente: https://www.diariopopular.com.ar/
La Argentina sufre el auge de un cambio de modalidad táctica en el crimen organizado. Se trata de pequeñas bandas o asociaciones ilícitas criminales con presencia territorial, que ya no limitan sus operaciones al narcomenudeo, sino que han volcado su estructura hacia la extorsión sistematizada contra comerciantes e incluso choferes de aplicaciones. Mediante la entrega de panfletos y mensajes directos -en los que invocan la presunta autoridad de grandes organizaciones delictivas nacionales e internacionales-, estas células exigen aportes económicos semanales a los dueños de locales bajo el precepto de brindarles una supuesta «seguridad».
La práctica, conocida por ejemplo como «cupo» en Perú, donde se ha difundido en los últimos años exponencialmente en varias actividades, a cargo de bandas de venezolanos y colombianos, genera un importante flujo de dinero en efectivo para los grupos locales y sumerge a las comunidades en una red de intimidación constante.
Quienes se niegan a abonar la cuota requerida se enfrentan a un abanico de represalias violentas -denominadas en el ambiente criminal como «las siete plagas»- que abarcan desde ataques con disparos contra las fachadas de los inmuebles y marcas de amedrentamiento, hasta incendios intencionales y atentados con garrafas de gas.
Esta clase de modalidad criminal de tipo extorsiva no es novedosa. En Sudamérica y el Caribe, en los 32 países del bloque, es vieja: tiene por lo menos 20 años, afirmó a este medio Daniel Adler, especialista en seguridad y contraterrorismo urbano, que advirtió que «en Argentina, su federalización se agudizó muchísimo durante los últimos tres años».
Según Adler, se trata de bandas pequeñas o asociaciones ilícitas de tres o cuatro personas, muchas veces menores de edad incluso que, en determinadas situaciones, se acercan mediante un papel que pasan por debajo de las puertas de un negocio con un número de WhatsApp. ¿Qué dice el texto? «Comunicate acá antes de las 7 de la tarde porque si no te va a pasar esto o aquello». Y la mayoría de la gente cae en eso, agregó Adler. «Estamos hablando del dueño de un kiosco, de una panadería o de un taller mecánico, de cualquier clase de comerciante o profesional independiente en general, cualquier monotributista, incluso el dueño de una PyME, pues en la imaginación de estos delincuentes esas personas tal vez tengan mucho dinero», indicó.
Adler describió que «ellos suelen decir: ‘Tenés que hacer un pago semanal para tener protección en tu casa o en tu negocio’, y en la mayoría de los casos el comerciante, al ver la desidia y el abandono que hay en materia de seguridad en el país, dicen que van a realizar un pago para que simplemente los dejen de molestar. Pero lo que ellos no se dan cuenta, es que haciendo ese pago inicial, cayeron en la trampa, y no van a dejar de extorsionarlos nunca».