Locales vacíos y persianas bajas: preocupación por la actividad comercial en el microcentro

Locales vacíos y persianas bajas: preocupación por la actividad comercial en el microcentro

El microcentro de la ciudad muestra una postal que preocupa a comerciantes y propietarios: locales con las persianas bajas, negocios que dejaron sus antiguos espacios y carteles que anuncian mudanzas hacia sectores más alejados del centro. El fenómeno puede observarse tanto en la zona peatonal como en las calles que la rodean.

Fuente: https://www.elcomercial.com.ar/

En un recorrido por tres cuadras —dos peatonales, desde la avenida 25 de Mayo hasta la calle Saavedra, y una semipeatonal, desde Saavedra hasta Pringles— se pudo constatar la presencia de numerosos locales cerrados. La situación también se repite en calles cercanas como Moreno y Belgrano, donde se encontraron comercios vacíos y otros que informan a sus clientes que se trasladaron a nuevas ubicaciones.

Entre los casos recientes aparece Le Park, un espacio destinado a juegos para niños que habría cerrado sus puertas hace aproximadamente un mes, según comerciantes de la zona. A este caso se suma el de una conocida ropería que, de acuerdo con lo señalado durante el recorrido, dejó de funcionar la semana pasada.

Si bien algunos locales permanecen completamente vacíos, otros exhiben carteles en los que informan que el comercio se mudó a otra dirección, en varios casos hacia zonas ubicadas más lejos del microcentro. La escena refleja una transformación del movimiento comercial de una de las áreas históricamente más importantes de la ciudad.

Durante el recorrido también se pudo dialogar con una propietaria que mantiene su comercio en la zona desde hace aproximadamente 30 años. La comerciante, que además es dueña del inmueble y no paga alquiler, cuestionó especialmente la decisión de convertir parte de la arteria principal en peatonal.

La propietaria consideró que la interrupción de la circulación vehicular tuvo consecuencias sobre las ventas y cuestionó las condiciones climáticas de la ciudad, especialmente durante los meses de altas temperaturas.

También señaló que las nuevas instalaciones no ofrecen suficiente sombra y que la modificación del espacio urbano afectó a los comercios de la zona.

Para la comerciante, la diferencia entre quienes son propietarios de sus locales y quienes deben afrontar un alquiler es determinante. Según explicó, los negocios que funcionan en inmuebles propios tienen mayores posibilidades de sostenerse, mientras que aquellos que alquilan deben afrontar mensualmente el costo del inmueble, además de salarios, servicios y mercadería.

«Los que se mantienen son los locales propios. Los que se alquilan son los que están más complicados», afirmó.

En ese sentido, sostuvo que los alquileres comerciales de la zona pueden ubicarse aproximadamente entre 600 mil y más de un millón de pesos mensuales, dependiendo del tamaño del local y de las condiciones del contrato.

El panorama que deja el recorrido es el de un microcentro atravesado por cambios en la actividad comercial: locales que cierran, otros que se trasladan y nuevos emprendimientos que intentan ocupar esos espacios. Aunque no se cuenta con un relevamiento oficial que permita establecer una cantidad exacta de locales cerrados, la presencia de numerosas persianas bajas en las calles céntricas evidencia una situación que genera preocupación entre quienes llevan años trabajando en el corazón comercial de la ciudad.

La discusión, mientras tanto, no se limita al costo de los alquileres. También alcanza a la circulación, las condiciones del espacio público, las altas temperaturas y los cambios urbanísticos que modificaron la dinámica de una zona que los comerciantes continúan identificando como el verdadero microcentro de la ciudad.