Advierten sobre el aumento de casos y piden cambiar la forma de abordar la problemática
La psicóloga María Paula Caulier señaló que en 2025 se registraron 5.209 muertes por suicidio en Argentina, casi un 23% más que el año anterior.

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Llamó a dejar de lado los mitos y estigmas, prestar atención a las señales de alerta y fortalecer las redes de contención
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemoró este jueves, la psicóloga María Paula Caulier planteó la necesidad de modificar la manera en que la sociedad habla y piensa sobre el suicidio, una problemática que en Argentina mostró un fuerte incremento durante el último año. El lema que acompaña este período, desde 2024 hasta 2026, es precisamente “cambiar la narrativa sobre el suicidio”.
“Todavía existen muchos prejuicios, muchos mitos, estigmas sobre todo lo que es el suicidio. A veces se lo ve como un acto de debilidad, un acto de egoísmo, como una decisión completamente individual”, explicó Caulier en declaraciones a La Mañana. Para la profesional, resulta necesario entender que se trata de un fenómeno mucho más complejo, que no puede explicarse a partir de una única causa ni reducirse a una decisión aislada.
Los datos nacionales aportados por la psicóloga reflejan la dimensión de la problemática. En 2025 se registraron 5.209 muertes por suicidio, frente a 4.249 en 2024, lo que implica un incremento cercano al 23% en un año. La tasa llegó a 11,8 casos cada 100.000 habitantes y, durante 2025, las muertes por suicidio superaron incluso a los homicidios y se convirtieron en la principal forma de muerte violenta a nivel nacional.
En el caso de Formosa, Caulier aclaró que no existen datos oficiales específicos dentro de esos registros nacionales, aunque señaló que también se conocieron numerosos casos en la provincia. Adolescentes, jóvenes y adultos jóvenes aparecen, según explicó, entre los sectores más vulnerables.
Otro dato que consideró relevante es que aproximadamente ocho de cada diez personas que mueren por suicidio son varones. Para la psicóloga, esto no significa necesariamente que los hombres sufran más, sino que existen condicionamientos culturales que pueden dificultar que expresen lo que les ocurre. “Tiene que ver mucho con esta presión social que tiene la población masculina al mostrarse vulnerable, al poder pedir ayuda”, sostuvo.
Un fenómeno multicausal
Caulier explicó que las situaciones que pueden conducir a una crisis son diversas y suelen combinarse. “Nunca se puede reducir a un solo factor o a una sola causa”, afirmó. Entre los elementos que pueden intervenir mencionó padecimientos mentales, conflictos familiares y sociales, dificultades económicas y laborales, violencia, enfermedades crónicas, consumo de sustancias y experiencias traumáticas.
También, relacionó el crecimiento registrado en el último año con las condiciones sociales actuales. “La condición económica, la precarización laboral, creo que son factores que influyen muchísimo”, señaló, y agregó que la pérdida del lazo social y el individualismo pueden profundizar las situaciones de vulnerabilidad.
“Muchas veces no registramos que la otra persona la puede estar pasando mal realmente”, advirtió. En ese sentido, sostuvo que detenerse a preguntar cómo está alguien, acompañarlo y estar disponible para escuchar puede ser fundamental.
Las señales pueden pasar inadvertidas
Uno de los aspectos que más destacó fue que una persona que atraviesa pensamientos suicidas no necesariamente muestra hacia afuera un estado de tristeza evidente. “Puede seguir funcionando normalmente, trabajando, estudiando, riéndose, saliendo, ir al gimnasio, estar con sus amigos; tener una vida que por fuera se ve completamente normal y que parece que está bien, y en realidad por dentro está sufriendo un montón”, explicó.
Por eso, llamó a prestar atención a cambios en el comportamiento, aislamiento, alteraciones del sueño, modificaciones del apetito o del peso y aumento del consumo de alcohol u otras sustancias. También, mencionó las expresiones relacionadas con la muerte, incluso cuando aparecen bajo la forma de una broma.
“Quiero dormir y no despertarme más”, “si desaparezco se solucionan todos los problemas” o “me siento una carga para los demás” son algunas de las frases que, según Caulier, deberían llamar la atención.
La profesional también buscó desarmar uno de los mitos más extendidos: que preguntarle a alguien si piensa en hacerse daño puede introducirle esa idea. “La realidad es que no le implanta ideas en la cabeza”, aseguró. Por el contrario, explicó que una pregunta realizada de manera cuidadosa puede permitir que la persona verbalice por primera vez algo que hasta entonces mantenía oculto.
Acompañamiento y recursos
Caulier remarcó que atravesar una situación de este tipo es posible, aunque requiere acompañamiento. “Se sale con acompañamiento profesional, con acompañamiento de la familia, de todo el contexto”, afirmó, y señaló que en algunos casos puede ser necesaria la intervención conjunta de psicólogos y psiquiatras.
“No se sale solo”, insistió. Para la profesional, el proceso implica recuperar vínculos, encontrar propósitos, retomar actividades y construir proyectos. “Hay muchos casos en los que ha sucedido que la persona, eventualmente, con todo un proceso, fue encontrando otras alternativas al sufrimiento y lo pudo atravesar”, sostuvo.
Finalmente, recordó que en Formosa existe una línea gratuita de prevención del suicidio, 0800-888-3364, disponible las 24 horas, los 365 días del año. El servicio puede ser utilizado tanto por una persona que atraviesa una crisis como por alguien preocupado por un familiar, amigo o conocido.
También, indicó que ante una situación de crisis se puede recurrir a las guardias de Salud Mental del Hospital Central y del Hospital Distrital 8.