Bibolini instó a mantener la vacunación ante el incremento de enfermedades respiratorias

Bibolini instó a mantener la vacunación ante el incremento de enfermedades respiratorias

La circulación de distintos virus respiratorios continúa generando consultas en los centros de salud, en un contexto en el que el invierno se extendió más de lo habitual

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El médico infectólogo y decano de la Facultad de Ciencias Médicas y de la Salud de la Universidad Provincial de Laguna Blanca, Julián Bibolini, explicó que el prolongado invierno y la circulación de nuevas variantes de influenza y COVID-19 extendieron la presencia de enfermedades respiratorias en Formosa y el resto del país. Aseguró que no existe actualmente una situación de saturación del sistema sanitario, aunque remarcó la importancia de sostener la vacunación.

El médico hizo notar que las condiciones climáticas y la aparición de nuevas variantes de gripe y COVID-19 contribuyeron a prolongar durante varias semanas la presencia de síntomas respiratorios.

Este invierno tuvo varias particularidades”, señaló el especialista, quien explicó que el frío prolongado favorece la transmisión de los virus porque las personas permanecen más tiempo en ambientes cerrados, con menor ventilación y mayor proximidad.

A esta situación se sumó la circulación de un nuevo sublinaje de influenza H3N2, que tuvo una mayor velocidad de transmisión que las variantes habituales de otros años. Indicó que esto provocó un incremento significativo de los cuadros gripales y estimó que cerca de 800.000 personas habrían tenido gripe en la Argentina durante este invierno.

Formosa también estuvo incluida en ese escenario de mayor circulación de influenza. Sin embargo, el especialista aclaró que el incremento de casos no se tradujo en una presión extraordinaria sobre el sistema sanitario.

COVID-19

Respecto del COVID-19, Bibolini explicó que continúa circulando y que durante este período apareció una nueva variante dentro del linaje Ómicron, con modificaciones genéticas que le permitieron transmitirse con mayor facilidad.

La diferencia respecto de las primeras etapas de la pandemia es que, según explicó, esta variante presenta una menor agresividad y genera menos cuadros graves.

“El COVID nunca se fue y probablemente nunca se vaya”, sostuvo el médico, al remarcar que el virus pasó a formar parte de los agentes respiratorios que circulan habitualmente en la población.

En ese sentido, consideró que la disponibilidad de vacunas y el mayor conocimiento que existe sobre la enfermedad generan actualmente una situación de mayor tranquilidad que durante los primeros años de la pandemia.

Menos hisopados y sin saturación sanitaria

Más adelante, también explicó a este Diario que actualmente se realizan muchos menos hisopados que durante los años anteriores, principalmente porque los cuadros presentan, en general, una sintomatología menos intensa y muchas personas optan por atravesarlos con tratamientos habituales.

Los estudios se reservan principalmente para casos más graves o situaciones particulares en las que el médico necesita determinar si se trata de gripe, COVID-19 u otra infección respiratoria. El diagnóstico puede ser importante, entre otras cuestiones, para definir determinados tratamientos.

El infectólogo señaló además que no se observa un incremento extraordinario de la demanda de atención. Tanto en el sistema público como en el sector privado, no se registran largas filas ni una situación de sobrecarga vinculada específicamente a las enfermedades respiratorias.

“Hay casos, sí, efectivamente, pero no una exageración que demande una mayor demanda sobre el sistema de salud”, explicó.

Vacunaciones

Uno de los principales puntos planteados por Bibolini fue la necesidad de mantener las campañas de vacunación. Advirtió que si una parte importante de la población deja de vacunarse durante varios años, los niveles de anticuerpos pueden disminuir y aumentar nuevamente el riesgo de aparición de casos graves.

 

En ese sentido, comparó la situación con los brotes de enfermedades que actualmente se observan en distintas partes del mundo debido a la disminución de las coberturas de vacunación.

El especialista sostuvo que la vacunación no sólo protege individualmente, sino que también permite preservar a aquellas personas que, por determinadas condiciones, no pueden recibir algunas vacunas.

“Hay situaciones donde hay que obligar” a determinadas medidas sanitarias, planteó al explicar que la libertad individual puede entrar en conflicto con el derecho y la protección del resto de la población cuando una decisión personal genera consecuencias colectivas.

Respecto de la disponibilidad de vacunas, reconoció que existen dificultades para contar con las dosis necesarias en el momento óptimo de las campañas.

Explicó que las vacunas antigripales requieren una planificación previa para que puedan aplicarse antes del período de mayor circulación del virus. Por esa razón, cuando las dosis no llegan en cantidad suficiente, las campañas deben comenzar priorizando a determinados grupos etarios o personas con factores de riesgo.

Una situación similar, recordó, se produjo con la vacunación contra el dengue, cuando fue necesario avanzar progresivamente por edades ante la falta inicial de dosis suficientes para cubrir a toda la población.

Destacó que, en el caso del dengue, incluso fue necesario desplegar estrategias como la vacunación casa por casa para alcanzar los objetivos de cobertura.

Finalmente, insistió en la necesidad de no perder de vista la vacunación contra las enfermedades respiratorias. En el caso del COVID-19, recomendó mantener la aplicación de las dosis correspondientes, al igual que ocurre con la vacuna antigripal, para reducir el riesgo de complicaciones y sostener la protección de la población.