Prevención del suicidio: advierten sobre el descenso en la edad de los casos y la importancia de detectar señales de alarma

Prevención del suicidio: advierten sobre el descenso en la edad de los casos y la importancia de detectar señales de alarma

En el marco de las actividades de prevención del suicidio que se desarrollan durante septiembre, profesionales del Hospital de la Madre y el Niño de Formosa

Prevención del suicidio: advierten sobre el descenso en la edad de los casos  y la importancia de detectar señales de alarma - Diario La Mañana

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Destacaron la necesidad de fortalecer la detección temprana y el acompañamiento de niños, niñas y adolescentes que atraviesan situaciones de riesgo.

Al respecto, Soledad Alegre, jefa del Departamento de Docencia e Investigación del Hospital de la Madre y el Niño, explicó a La Mañana que la prevención del suicidio en las infancias y adolescencias constituye un desafío que requiere una mirada integral y un trabajo articulado entre las familias, los equipos de salud y los distintos actores vinculados al cuidado de los menores.

La profesional señaló que desde el servicio de Pediatría del hospital se observa una problemática creciente y remarcó la importancia de generar espacios de capacitación para mejorar las herramientas de los equipos sanitarios y brindar respuestas oportunas.

Tratamos de que la detección sea cada vez más temprana, que la escucha y la intervención sean oportunas”, sostuvo Alegre, al destacar que existen señales de alarma que pueden ser advertidas tanto por las familias como por los profesionales.

Uno de los aspectos que generó mayor preocupación durante la entrevista con este Diario fue el descenso en la edad de los niños y adolescentes que presentan conductas de autolesión o atraviesan situaciones de riesgo.

Explicó que, si bien tradicionalmente se hablaba de adolescentes de entre 15 y 24 años, actualmente comenzaron a observarse situaciones desde los 11 y 12 años. En el hospital, según indicó, ya fueron atendidos pacientes de esas edades.

Entre las señales que deberían llamar la atención de los adultos mencionó cambios marcados en el estado de ánimo, modificaciones en los hábitos de higiene y cuidado personal, abandono de actividades que anteriormente disfrutaban, dejar de concurrir a lugares habituales o abandonar la práctica deportiva.

También, señaló que puede observarse que algunos niños o adolescentes comienzan a desprenderse de objetos que tenían especial importancia para ellos.

En el caso de las autolesiones, explicó que pueden aparecer lesiones en los brazos o miembros que los menores intentan ocultar utilizando ropa de mangas largas, incluso durante épocas de altas temperaturas. Ante estas situaciones, el sistema sanitario activa los protocolos correspondientes.

La especialista también vinculó parte de las situaciones observadas con la influencia de las redes sociales y las nuevas formas de interacción entre niños y adolescentes.

En ese sentido, mencionó situaciones vinculadas con juegos, seguimiento de pares y casos de extorsión que pueden generar escenarios de vulnerabilidad. Frente a esta realidad, insistió en la necesidad de que los adultos mantengan una escucha activa y presten atención a cambios de comportamiento.

Alegre remarcó que el suicidio “avisa” y que, en muchos casos, antes de que ocurra una situación grave pueden aparecer signos que permitan intervenir de manera preventiva.

La profesional explicó que cuando un niño o adolescente llega al Hospital de la Madre y el Niño en una situación de riesgo, se activa un protocolo que contempla distintos niveles de atención de acuerdo con la gravedad del caso.

Si existe riesgo para la vida, puede requerirse internación y asistencia psicológica inmediata. Posteriormente, se determina el seguimiento necesario, que puede incluir interconsultas con profesionales de Psicología, Psiquiatría y las especialidades vinculadas a la atención de adolescentes.

Explicó además que detrás de estas situaciones pueden existir múltiples factores. Entre ellos mencionó consumos problemáticos, situaciones de abuso, dificultades en el entorno familiar y determinadas patologías psiquiátricas. Por ello, subrayó que se trata de una problemática multifactorial que requiere un abordaje interdisciplinario.

En este proceso también resulta fundamental el trabajo del servicio social, especialmente para garantizar que los pacientes y sus familias puedan sostener los tratamientos y controles indicados.

El seguimiento incluye no solamente gestionar turnos, sino también verificar que sean cumplidos y contactar a las familias cuando no concurren, con el objetivo de detectar a tiempo nuevas situaciones que puedan requerir una intervención de mayor urgencia.

Alegre formuló estas declaraciones en el marco de una jornada de prevención del suicidio en niños, niñas y adolescentes, organizada desde el servicio de Pediatría del Hospital de la Madre y el Niño, con acompañamiento del Ministerio de Desarrollo Humano.

La actividad fue declarada de interés ministerial y contó con diferentes exposiciones destinadas a fortalecer las herramientas de los equipos que intervienen en la atención de esta problemática.

Uno de los bloques estuvo destinado al rol del servicio social en el acompañamiento y seguimiento de los pacientes, mientras que el cierre estuvo a cargo de integrantes de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Desarrollo Humano, quienes abordaron los recursos disponibles en la provincia para asistir a pacientes y familias.

Desde el hospital remarcaron así la importancia de no minimizar los cambios de conducta en niños y adolescentes y de recurrir a los equipos de salud ante la aparición de señales que generen preocupación.