Advierten sobre daños en toda la cuenca del Pilcomayo por la posible construcción de una obra hidroeléctrica
Ambientalistas advierten sobre los riesgos ambientales del proyecto hidroeléctrico, que avanza en el Congreso boliviano, y advirtió que podría reducir el caudal del Pilcomayo, afectando ecosistemas y sistemas hídricos en Formosa

La bióloga boliviana Ludmila Pizarro Ríos, integrante de la Fundación Biodiversidad del Gran Chaco (BIOCHACO), expresó su preocupación por el avance del proyecto de la obra hidroeléctrica de El Carrizal, que se prevé emplazar sobre el río Cambalaya, uno de los principales afluentes del río Pilcomayo en la cuenca alta de Bolivia.
En diálogo con La Mañana, la especialista, residente en Villa Montes, Bolivia, contó que la iniciativa ya cuenta con media sanción en la Cámara de Diputados y actualmente se encuentra a la espera de tratamiento en el Senado.
El proyecto contempla la creación de una unidad ejecutora que llevará adelante los procesos técnicos y administrativos necesarios para su eventual construcción. “Se está acelerando mucho el proceso, incluso se hablaba de aprobarlo antes del 25 de mayo como una especie de ‘regalo’ legislativo para el departamento de Chuquisaca”, señaló.
Pizarro Ríos advirtió que la obra podría generar impactos significativos aguas abajo, especialmente en territorios de Argentina y Paraguay. “El río Camblaya aporta un volumen importante de agua al Pilcomayo. Si se interrumpe o regula ese flujo sin estudios adecuados, el caudal del río se va a ver reducido”, sostuvo.
Entre los principales riesgos, mencionó la alteración de los ciclos ecológicos, en particular la migración y reproducción de peces. “Es una zona clave de desove. Si cambia el régimen del agua, se afectan directamente las poblaciones ictícolas”, explicó. Además, remarcó que la disminución del caudal podría impactar en áreas como el bañado La Estrella, un humedal vital para la biodiversidad y las economías locales en Formosa.
La especialista también alertó sobre la falta de estudios técnicos y ambientales que respalden el proyecto. “No hay un estudio de impacto ambiental ni un diseño final conocido. Por eso científicos de distintos países, incluidos argentinos, han emitido un pronunciamiento público”, indicó.
Otro punto crítico es la ausencia de una legislación en Bolivia que garantice caudales ecológicos mínimos. “No existe una ley que obligue a mantener un flujo de agua suficiente para sostener la vida del río. Eso deja abierta la posibilidad de que el embalse retenga más agua de la que debería”, advirtió.
Asimismo, cuestionó la falta de intervención de la Comisión Trinacional del Pilcomayo, integrada por Bolivia, Argentina y Paraguay, en el análisis del proyecto. “No hubo una socialización adecuada ni una consulta formal entre los países, a pesar de que se trata de una cuenca compartida”, afirmó.
Finalmente, Pizarro Ríos vinculó este escenario con posibles eventos climáticos futuros. “Hay previsiones de períodos de sequía en los próximos años. Si a eso se le suma una reducción del caudal por la represa, el impacto puede ser aún mayor en toda la cuenca baja”, concluyó.
El proyecto El Carrizal
El Proyecto Hidroeléctrico Carrizal surge ante la creciente preocupación por una inminente crisis de energía eléctrica en Bolivia, que se genera con gas natural, energético que ese país cada vez produce menos.
El Carrizal está proyectada en el río Cambalaya (que se une con el Pilaya para formar el Pilcomayo), límite entre los departamentos de Tarija y Chuquisaca. Se trata de una presa de 160 metros de altura, que creará un espejo de agua de 30 kilómetros cuadrados, y a través de un túnel de conducción se generarán aproximadamente 360 megavatios de energía.
Es un proyecto caro, ya que requiere una inversión aproximada de 1.300 millones de dólares, monto que debe someterse a una actualización de costos. Su mantenimiento resultaría alto también, considerando que el Pilcomayo es uno de los ríos que más sedimentos arrastra.