El comercio en la segunda ciudad provincial atraviesa una crisis casi terminal, con más de 114 comercios cerrados en lo que va del año y un movimiento casi nulo, que la hace ver como “un pueblo fantasma”, según describió ante La Mañana el presidente de la Cámara de Comercio clorindense, Mario Bernal.
Este lunes, medios paraguayos como El Nacional y ABC Color hablaron del fin del “tour fronterizo de las compras«, que trajo en algún momento la bonanza de los locales clorindenses: desde el vecino país venían a territorio formoseño a llevarse todo, pero nada queda de eso.
Bernal describió ese escenario que quedó en el pasado: «anteriormente, uno caminaba por Clorinda y veía un montón de gente en las calles y veredas; ahora, transitar por la ciudad parece un pueblo fantasma».
Subrayando que, si bien el fenómeno no es nuevo, sino cíclico, impulsado por fluctuaciones en el tipo de cambio, la crisis actual es más grave que las que estaban acostumbrados. «Los paraguayos venían cuando les favorecía el cambio, y viceversa. Pero ahora, ni siquiera eso ocurre: ¿quién se iría a Paraguay o vendría si hay que hacer tres o cuatro horas de cola?», cuestionó.
El núcleo del problema radica en los controles aduaneros y migratorios en el paso San Ignacio de Loyola. Las demoras, que pueden extenderse por horas, disuaden a los visitantes de Asunción y otras ciudades paraguayas, tradicionalmente los mayores consumidores. «Es un caos de público conocimiento: fotos de colas interminables circulan por todos lados«, afirmó Bernal.
Por esto, la Cámara de Comercio, impulsa mejoras en la infraestructura. Hace 15 días, ingenieros y arquitectos evaluaron el puente y presentaron planos con correcciones para agilizar el flujo, evitando cuellos de botella. «Queremos que sea un paso agradable, no solo para los hermanos paraguayos que visitan Argentina, sino para todos», enfatizó.
Impacto
Consultado por La Mañana sobre el impacto de esta situación, el comerciante detalló que, en lo que va de 2025, al menos 114 locales cerraron, principalmente empresas grandes y responsables inscriptas en el régimen de factura A, con cargas tributarias elevadas.
Aunque una cantidad similar de pequeños comercios –muchos monotributistas– han abierto sus puertas, el saldo neto es negativo: «Las empresas grandes generan más facturación y empleo formal; los nuevos son informales, con menos impuestos y responsabilidades», explicó.
Esta transformación no solo reduce la recaudación municipal, sino que profundiza la recesión local.
Este Diario consultó sobre la iniciativa de la Municipalidad de Clorinda, con el intendente Ariel Caniza, de analizar paliativos como reducciones impositivas para comerciantes. Bernal insistió en que «el problema no es solo fiscal: sin gente cruzando, no hay ventas».
La entidad gremial, que opera ad honorem, sueña con un Puerto Falcón «limpio, ordenado y pintado», como entrada digna a Argentina. «Hace falta comunicación entre organismos para un bien común. Esta es una ruta internacional que conecta no solo Clorinda, sino todo el país», subrayó.