El FMI cuestionó los subsidios a tarifas para frenar la inflación
El organismo advirtió que reprimir los precios de los servicios públicos representa una estrategia ineficiente y muy costosa para el Estado, por lo que recomendó aplicar asistencia directa.

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) cuestionó este martes el uso de subsidios a las tarifas de servicios públicos como mecanismo para atenuar el impacto de la inflación, señalando que esta estrategia resulta sumamente ineficiente y costosa para el Estado.
Según un estudio publicado por la entidad, controlar los precios distorsiona la economía y eleva de manera desmedida el gasto público en comparación con los beneficios obtenidos por la población vulnerable.
A través de un análisis de intervenciones estatales implementadas en 76 países durante las últimas tres décadas, el reporte determinó que subsidiar a la producción energético-tarifaria demanda recursos desmedidos.
En contraste, el informe resalta que la segmentación y el apoyo monetario directo a los hogares protegen con mayor eficacia a las familias de menores ingresos sin comprometer el equilibrio fiscal.
El organismo remarcó que las asistencias deben ser transferencias focalizadas y de carácter temporal para evitar distorsiones en los patrones de consumo. Además, advirtió que congelar o retrasar la actualización tarifaria desestimula el ahorro de energía e incrementa el endeudamiento estatal.
Comparación de costos y el impacto en los sectores vulnerables
El trabajo detalla que «brindar la misma protección a las familias de menores ingresos a través de subsidios al consumidor puede requerir entre tres y seis veces más recursos fiscales que las transferencias focalizadas».
En esa línea, el estudio precisa que subsidiar la producción para mantener los precios bajos resulta «entre 14 y 22 veces más» oneroso para el presupuesto estatal en relación con las ayudas directas.
Asimismo, el informe sostiene que «dado que los alimentos y la energía representan una porción mayor del gasto de las familias de menores ingresos, estas soportan una inflación significativamente más alta que los hogares más prósperos durante las crisis del costo de vida».
Para ejemplificar el fenómeno, se citó la reciente crisis energética europea, donde «por cada euro gastado en reprimir los precios de la electricidad, el gas natural y los combustibles, menos de 20 céntimos llegaron al quinto más pobre de los hogares».
El reporte enfatiza que «las transferencias focalizadas y temporales son la forma más eficaz y económica de proteger a los hogares más pobres cuando los precios básicos se disparan». A su vez, concluye que la apertura de tarifas hacia precios reales de mercado, combinada con compensaciones directas e intencionadas, resulta fundamental para preservar el espacio de gasto del sector público.






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