De acuerdo con LCG, tanto la proporción de productos que aumentaron como la de aquellos que bajaron de precio mostraron un rebote durante la última semana.
En paralelo, el Banco Central señaló en su último Informe de Política Monetaria (IPOM) que la inflación promedio mensual se redujo durante el tercer trimestre y se ubicó en 1,9% entre julio y septiembre. “La inflación promedio mensual se redujo en el tercer trimestre del año, en línea con lo previsto en el IPOM anterior”, sostuvo la entidad. Además, destacó que la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles y regulados, bajó a 2% mensual.
De cara al cierre del año, el BCRA identificó algunos factores que podrían presionar transitoriamente sobre los precios. “Durante el cuarto trimestre, la estacionalidad desfavorable del precio de la carne vacuna y la aceleración de ciertos ítems regulados podrían generar presiones transitoriamente alcistas sobre la inflación”, alertó. En particular, señaló que la carne suele registrar subas importantes entre noviembre y diciembre, aunque estimó que esta vez serían menores a las observadas entre fines de 2025 y principios de 2026.
También mencionó el impacto de la reducción de subsidios por Zona Fría sobre las tarifas de gas y los aumentos de los combustibles registrados a fines de septiembre, que tendrán un efecto pleno sobre el índice de octubre. A eso se podría sumar la evolución del precio internacional del petróleo.
Aun así, el Banco Central sostuvo que esos factores no modificarían la tendencia prevista para los próximos meses. “El sesgo de las políticas fiscal y monetaria, junto con una menor inercia en precios y salarios, debería conducir a un descenso de la inflación en lo que resta del año”, afirmó.
Con las estimaciones disponibles, octubre cerraría con una inflación cercana al 2%. La inflación de septiembre fue del 1,9% y acumula un 23,6% en lo que va del año. La cifra implicó una aceleración de 0,2 puntos porcentuales en relación con agosto y se explicó por los aumentos de productos estacionales —como las verduras— y servicios regulados, principalmente gas, electricidad y prepagas.
El rechazo crece entre los sectores más pobres
El desgaste del programa se refleja también en las encuestas. Según el promedio de cinco consultoras, el rechazo a la gestión alcanza el 58,8% general. Entre los sectores de menores ingresos, ese rechazo trepa al 67,3%.
El 65,3% de la población solo cubre sus gastos hasta el día 20 del mes, según la consultora Zentrix. Además, el 57% de los empleados privados con cuenta en el Banco Provincia se quedan sin saldo el día 20. Sin embargo, el Gobierno descartó cambiar el rumbo.
Por último, la morosidad familiar en el crédito llegó al 12,9%, un nuevo récord. Aun así, la Casa Rosada insiste en que el equilibrio fiscal es innegociable.