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Alertan por los riesgos de las bebidas energizantes en jóvenes y adolescentes

Alertan por los riesgos de las bebidas energizantes en jóvenes y adolescentes

Según especialistas consultados, su consumo habitual o excesivo puede afectar el sistema cardiovascular. Este tipo de bebidas también favorecen el insomnio, la ansiedad y el empeoramiento de síntomas depresivos.

Las bebidas energizantes son una opción habitual para estudiantesFuente: https://www.diariopopular.com.ar/

Se calcula que entre el 70 y el 75% de los jóvenes y adolescentes recurre a las bebidas energizantes para lograr un aumento inmediato del rendimiento físico y mental y eludir las consecuencias de la fatiga, sobre todo en situaciones de estrés -exámenes, competencias deportivas o salidas nocturnas-. Sin embargo, los especialistas advierten que estos productos pueden acarrear riesgos considerables para la salud y señalan, en particular, los efectos del alto contenido de cafeína, azúcar y otros estimulantes presentes en estas bebidas.

La popularidad de las energéticas se debe, en gran parte, a la percepción de que mejoran la resistencia física, aumentan la fuerza muscular y favorecen la concentración. Esto las convierte en una opción habitual para estudiantes, deportistas y personas que buscan combatir el cansancio. En la Argentina, el consumo de bebidas energizantes creció de manera sostenida en los últimos años, según datos de la Cámara de Fabricantes de Alimentos Dietéticos y Afines (CAFADyA). Se calcula que se consumen unas 125 millones de latas por año, especialmente entre jóvenes y deportistas.

Sofía del Valle, licenciada en Nutrición y matriculada en el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires, señaló que “entre jóvenes y adultos, en líneas generales, entre un 70 y un 75% reportó consumir al menos una vez en el último año algún tipo de bebida energizante”. La profesional destacó, además, que “entre jóvenes y adultos, un porcentaje significativo las consume mensualmente y las mezcla con frecuencia con alcohol”.

El uso de estas bebidas no es inocuo, como muchos suponen, ya que varias funciones del organismo pueden verse afectadas por su consumo habitual o excesivo. Del Valle mencionó, en particular, el sistema cardiovascular, que podría verse alterado por el aumento sostenido de la presión arterial, con mayor riesgo de hipertensión a mediano plazo. A esto se suman alteraciones en la electrofisiología del corazón —como arritmias— y un incremento de eventos cardiovasculares adversos en consumidores intensivos o en quienes combinan estas bebidas con otros estimulantes.

A nivel del sistema nervioso y la salud mental, las bebidas energizantes favorecen el insomnio, la ansiedad, el empeoramiento de síntomas depresivos y, en algunos casos, se asocian con conductas de riesgo, como el consumo de alcohol y otras drogas, o episodios de agresividad.

“Existe una revisión bibliográfica enfocada específicamente en menores de edad sobre los efectos adversos de las bebidas energéticas, y lo que más se menciona es la asociación con conductas de riesgo, agresividad y mayor riesgo suicida en personas con una condición de base o preexistente”, agregó la especialista.

En lo metabólico, el consumo frecuente de estas bebidas —por su aporte calórico y su alto contenido de azúcar, presente en muchas de sus formulaciones— puede contribuir al aumento de peso, a la aparición de caries y a un mayor consumo de ultraprocesados. Además, pueden interactuar con fármacos y suplementos como antidepresivos, estimulantes o antiarrítmicos, alterando sus efectos.

Respecto del riesgo cardíaco, Del Valle señaló que, si bien la muerte es un evento poco frecuente, existen múltiples reportes de casos de arritmias, síncopes e infartos atribuidos al consumo excesivo de estas bebidas, especialmente cuando se ingieren de manera masiva mezcladas con alcohol u otras drogas, o en personas con una cardiopatía congénita o latente. “El riesgo de muerte existe, aunque es infrecuente. Sin embargo, dado que los adolescentes suelen mezclarlas con alcohol y consumirlas en situaciones de estrés o deportivas, la probabilidad de eventos adversos constituye una preocupación de salud pública”, advirtió.

Ante este escenario de consumo problemático entre jóvenes y adolescentes, las sociedades pediátricas y las revisiones recientes aconsejan actuar con prudencia: evitar las bebidas energizantes en niños y adolescentes, limitar su acceso y desalentar de manera enfática su mezcla con alcohol. También es fundamental mejorar la información sobre el contenido de cafeína en los envases y promover políticas educativas en escuelas y entornos deportivos.

 

 

Alarmante: los riesgos de combinar alcohol con bebidas energizantes

Alarmante: los riesgos de combinar alcohol con bebidas energizantes

Científicos de la Universidad italiana de Cagliari realizaron un estudio en ratas a las que sometieron al consumo de la mezcla.

El consumo de bebidas energizantes con alcohol afecta la salud 

Fuente: https://www.diariopopular.com.ar/

El equipo a cargo del estudio sugiere que el consumo de esa mezcla durante la adolescencia afecta la actividad cerebral en la región del hipocampo. Los científicos llegaron a esa conclusión tras hacer experimentos en ratas macho que se mantuvieron bajo luz artificial en un ciclo de 12 horas y otras 12 en la oscuridad.

Para ello, dividieron a los roedores en cuatro grupos experimentales y las sometieron a distintos tipos de consumo excesivo de alcohol cuando cumplieron 28 días de vida.

El primer grupo recibía dosis equivalentes a entre 1,5 y 2 bebidas alcohólicas fuertes. El segundo tomaba la bebida energizante Red Bull, cuya dosis era similar a dos latas de producto para una persona de 70 kilógramos. El penúltimo grupo consumía una mezcla de alcohol y Red Bull, mientras que el último grupo de ratas tomaba agua.

Deterioro de la función neuronal

De acuerdo con los análisis, los expertos indicaron que las bebidas energéticas pueden enmascarar algunos de los efectos del alcohol, y en combinación con el mismo pueden afectar de forma permanente la plasticidad del hipocampo, producir cambios vinculados a alteraciones conductuales y provocar deterioro del juicio.

Los resultados también demostraron que las ratas tratadas con alcohol mezclado con Red Bull gozaban de una mayor plasticidad sináptica (conexión entre neuronas) cuando tenían 40 días, sin embargo, esa capacidad cerebral disminuyó cuando alcanzaron entre 60 y 90 días de edad. A partir de estos datos, los científicos concluyeron que tras un aumento temporal de la función neuronal, a continuación se produce un deterioro a largo plazo.