Está acusado de homicidio calificado por el vínculo, por alevosía y por mediar violencia de género, un delito que prevé prisión perpetua como única pena. El juicio continuará este jueves
En la primera jornada del juicio oral y público por el femicidio de Gisela Mendoza, este miércoles por la mañana, el principal acusado, Francisco Javier Leguizamón, reconoció ante el tribunal haber sido el autor del crimen.
El debate está a cargo de la Cámara Primera en lo Criminal de la Provincia, integrada por las juezas Viviana Taboada y Lilian Fernández y el juez Ramón Alberto Sala. La acusación está en manos del fiscal de juicio Pedro Gustavo Schaeffer, mientras que la defensa del imputado es ejercida por el defensor oficial Lucio Leiva.
El hecho ocurrió el 13 de julio de 2025, alrededor de las 9.30. Según la reconstrucción del caso, Leguizamón fue hasta la vivienda de Gisela, en el barrio Fontana, y ambos se trasladaron en la motocicleta de ella hasta un descampado situado en la intersección de la avenida Alicia Moreau de Justo y la vía férrea, en el barrio San Antonio, donde la mujer fue asesinada.
Durante su declaración, el acusado vinculó el episodio con una discusión por la ruptura de la relación. Según su versión, Gisela le había manifestado que no quería continuar con él y, aunque dijo no recordar algunos pasajes de lo sucedido, reconoció haberla matado.
La mujer falleció como consecuencia de golpes en la cabeza. Su cuerpo fue hallado por efectivos policiales en el lugar, donde también encontraron una piedra.
En su exposición, Leguizamón declaró que, luego del hecho, se retiró del lugar en la motocicleta de Gisela, fue a un supermercado a comprar mercadería, pasó por su casa y luego llevó el vehículo hasta la vivienda de la víctima, en el barrio Fontana.
Además, esa misma tarde mantuvo intercambios de mensajes con la hija menor de Gisela, a quien le preguntó en reiteradas oportunidades por su madre y si había regresado a su casa.
La acusación prevé prisión perpetua
Leguizamón está acusado de homicidio calificado por el vínculo, por alevosía y por mediar violencia de género. La calificación legal contempla como única pena la prisión perpetua.
El debate seguirá este jueves con la declaración de testigos, entre ellos el padre de Gisela y otros integrantes de su familia. Sus testimonios formarán parte de la reconstrucción judicial de los hechos.
La familia de la víctima declara este jueves
El juicio por el femicidio comenzó con la intervención de peritos, pero hoy continuará con el testimonio de la familia de la víctima. Su hermano, Fernando Mendoza, confirmó a La Mañana que cuatro familiares y una amiga de la víctima deberán prestar declaración y reiteró el pedido de prisión perpetua para el acusado.
Según contó, vivieron el inicio del juicio con un fuerte impacto emocional por volver a encontrarse con el imputado y reconstruir lo sucedido. “La verdad que es bastante difícil, porque después de todo este tiempo que tuvimos en la familia para procesar todo lo sucedido, hoy volvimos a encontrarnos con el que perpetró este delito. Es revivir lo sucedido”, expresó.
Sobre la instancia de ayer, explicó que se desarrollaron las actuaciones vinculadas con los peritos, quienes deberán aportar elementos para reconstruir las circunstancias del hecho. Las declaraciones testimoniales estaban previstas para ayer, aunque su realización dependerá del avance de las audiencias.
En ese marco, Mendoza precisó que cuatro integrantes de la familia deberán declarar: su padre, Hilario Mendoza; su hermana, Stella Maris Mendoza; él mismo, Luis Fernando Mendoza, y Patricia, amiga de Gisel. “Estamos fuertes, estamos más dispuestos que nunca para ayudar en lo que podamos. Nosotros tenemos audiencia para declarar y pedimos justicia. Ese es nuestro motivo acá”, sostuvo.
El familiar también se refirió a las consecuencias que el crimen dejó en el entorno de la enfermera, especialmente en sus tres hijos, que quedaron sin su madre. Éstos tienen 19, 15 y 12 años, y actualmente viven distribuidos entre distintos integrantes de la familia: las dos menores quedaron al cuidado de Stella Maris, mientras que el mayor vive con su abuelo y su tío.
“Es muy difícil todo el proceso posterior a un evento tan traumático como el que nos tocó vivir. Nosotros somos adultos y por ahí podemos afrontar la vida de alguna manera, pero tengan en cuenta que quedaron menores de edad sin su madre”, manifestó Fernando.
En relación con el acompañamiento a los jóvenes, indicó que recibieron asistencia psicológica durante los primeros tiempos posteriores al crimen. Luego, la familia procuró ayudarlos a retomar sus actividades cotidianas y sostener sus vínculos sociales, con el objetivo de hacer más llevadero el proceso de duelo.
Por último, el hermano de Gisela ratificó que la familia reclama la pena máxima para el acusado: “Sí, ese es el pedido, y es lo que corresponde también. A un delito de esta magnitud no se le puede dar una condena menor a esa”.