Una vez en camino, la misión entra en una fase de mayor complejidad operativa. Las evaluaciones técnicas se intensifican en un entorno más hostil, con mayores desafíos en comunicaciones, exposición a radiación y autonomía de la tripulación.
El momento central será el sobrevuelo lunar, previsto para el lunes 6 de abril. Se trata de un paso cercano a la Luna sin aterrizaje, en el que la nave rodeará su cara oculta, provocando una interrupción temporal de las comunicaciones con la Tierra.
Durante esta maniobra, la misión superará el récord de distancia alcanzada por humanos desde la Tierra, establecido por Apollo 13. Se estima que Orión pasará a entre 6.400 y 9.700 kilómetros de la superficie lunar en su punto más cercano.
Tras completar el sobrevuelo, comenzará el regreso. La nave ejecutará varias correcciones de trayectoria antes de prepararse para el reingreso. En esa instancia, se desprenderá del módulo de servicio y expondrá su escudo térmico, diseñado para soportar temperaturas extremas.
Finalmente, desplegará sus paracaídas para concretar el amerizaje —el descenso controlado sobre el agua— en el océano Pacífico, previsto para el viernes 10 de abril.
El cronograma de maniobras específicas incluye:
- Jueves 2 de abril: Despliegue del nanosatélite argentino ATENEA y encendido adicional de Orión para posicionar la nave correctamente antes de la inyección translunar. (Completado)
- Viernes 3 de abril: Primera corrección de trayectoria en el viaje de ida hacia la Luna.
- Sábado 4 de abril: Segunda corrección de trayectoria.
- Domingo 5 de abril: Ingreso en la esfera de influencia lunar y última corrección antes del sobrevuelo.
- Lunes 6 de abril: Sobrevuelo de la Luna y récord de distancia alcanzada por humanos.
- Martes 7 de abril: Salida de la influencia lunar y primeras correcciones de regreso.
- Jueves 9 de abril: Corrección final de trayectoria y preparación para reingreso.
- Viernes 10 de abril: Amerizaje en el océano Pacífico.
Más allá del impacto simbólico de ver nuevamente astronautas viajando hacia la Luna, Artemis II tiene un objetivo concreto: validar que todos los sistemas de la nave funcionan correctamente en condiciones de espacio profundo. Si la misión cumple con sus objetivos, allanará el camino para Artemis III, un vuelo de prueba en órbita terrestre, y Artemis IV, la misión que buscará concretar el próximo alunizaje tripulado.