Contó que la institución “no da abasto” a la demanda en los centros de día y de internación, y que hay jóvenes muertos por sobredosis
Bajo el lema “Ni un chico menos por la droga”, la ciudad de Formosa volverá a movilizarse el próximo 26 de junio con una nueva edición de la Caminata por la Vida, una convocatoria organizada por la Pastoral sobre Adicciones y Drogodependencia de la Diócesis local que busca visibilizar una problemática que, según quienes trabajan diariamente en el territorio, se vuelve cada vez más compleja y requiere mayor involucramiento social.
La actividad se realizará en coincidencia con el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas y tendrá como punto de encuentro la esquina de Sarmiento y España, frente al Obispado, desde las 18 horas. Allí se desarrollará una instancia de animación y recepción de participantes para luego iniciar la caminata hacia la iglesia Catedral, donde el obispo encabezará una misa como cierre de la jornada.
La propuesta alcanzará este año su 11ª edición y nació como una acción de concientización cuando todavía el tema del consumo problemático tenía escasa presencia en el debate público local.
En declaraciones a La Mañana, el responsable de la Pastoral de Adicciones de la Diócesis de Formosa, el padre Mario Franco, recordó que la iniciativa comenzó impulsada por el padre Adolfo Canesín desde la parroquia San Francisco de Asís y que posteriormente tomó alcance diocesano. Según relató, el origen de la caminata estuvo vinculado a una preocupación concreta que empezaba a observarse en los barrios y que con el tiempo terminó confirmándose como un fenómeno creciente.
“En aquella época prácticamente no se hablaba de drogas ni de adicciones, pero ya empezábamos a ver chicos consumiendo en las esquinas. La caminata nació como una forma de visibilizar eso, de llamar la atención y también de rezar por las familias y por los jóvenes que atraviesan estas situaciones”, explicó.
Franco señaló que, con el paso de los años, la actividad dejó de ser solamente una manifestación pública para convertirse también en un espacio de convocatoria comunitaria orientado a fortalecer acciones preventivas. En ese sentido, remarcó que la intención no es únicamente expresar rechazo al consumo sino promover una cultura de cuidado y acompañamiento que involucre a instituciones, familias y organizaciones sociales.
“La invitación es para toda la comunidad. Queremos que los jóvenes, los niños y las familias se aferren a la vida y que todos podamos comprometernos desde el lugar que nos toca. La prevención sigue siendo fundamental porque hoy ya hay muchas personas que están atravesando situaciones de consumo”, sostuvo.
Compromiso para acompañar y escuchar
En paralelo a esta movilización anual, la Pastoral desarrolla un trabajo permanente mediante equipos parroquiales de prevención y acompañamiento conocidos como EPA. La tarea consiste en identificar comunidades interesadas en trabajar el tema, formar voluntarios y dejar estructuras de intervención que luego continúan funcionando de manera local.
Según explicó el sacerdote, actualmente existen equipos activos en distintos puntos de la provincia y otros en proceso de conformación.
“Nosotros acompañamos la formación, hacemos encuentros y talleres, pero después son las personas del lugar las que sostienen el trabajo cotidiano. Hay equipos que trabajan prevención, otros hacen escucha y acompañamiento familiar y otros desarrollan actividades con jóvenes”, explicó.
Entre las acciones que realizan figuran talleres preventivos, encuentros comunitarios, espacios recreativos y acompañamiento espiritual. Sin embargo, Franco reconoció que uno de los desafíos sigue siendo ampliar la presencia institucional de estas iniciativas. Señaló que en algunos establecimientos educativos logran ingresar para trabajar determinadas temáticas, aunque en la mayoría de los casos no permiten el ingreso de la Iglesia para dar las charlas preventivas.
El sacerdote aclaró, además, que el enfoque de los talleres no está puesto exclusivamente en hablar sobre sustancias sino en trabajar aspectos vinculados con la construcción personal.
“Nosotros no abordamos directamente la droga. Trabajamos proyectos de vida, esperanza, desafíos, autoestima, formas de fortalecer a la persona para que pueda tomar otras decisiones”, indicó.
Al referirse al panorama actual del consumo problemático, Franco describió un escenario de creciente demanda que, según afirmó, supera muchas veces la capacidad de respuesta disponible. Indicó que los pedidos de internación se reciben de manera permanente y que los espacios existentes resultan insuficientes frente al aumento de casos.
“Todas las semanas tenemos demanda de internación y no damos abasto. Los lugares disponibles son pocos y creemos que hacen falta más espacios en distintos puntos de la provincia”, manifestó.
En ese contexto, mencionó que los dispositivos vinculados al trabajo de los Hogares de Cristo y otras experiencias de acompañamiento funcionan con alta ocupación y reciben consultas constantes. También advirtió sobre modalidades de consumo que generan un deterioro acelerado y que ya empiezan a mostrar consecuencias extremas.
“Estamos teniendo personas jóvenes fallecidas por sobredosis y eso ya nos pone frente a una situación muy delicada”, afirmó.
Franco sostuvo que el acompañamiento que realizan desde la Iglesia parte de una mirada centrada en la recuperación integral de la persona y no exclusivamente en la abstinencia. Explicó que el ingreso a estos procesos debe ser voluntario y que el trabajo apunta a reconstruir vínculos, fortalecer capacidades personales y recuperar proyectos de vida.
“Nosotros trabajamos con la persona y no con la sustancia. Buscamos entender qué la llevó a consumir, qué está pasando en su historia y cómo ayudarla a reconstruirse”, expresó.
También remarcó que el impacto del consumo problemático trasciende a quien atraviesa la situación y termina afectando a todo el entorno familiar, por lo que el acompañamiento suele incluir espacios de contención para padres, hermanos y otros integrantes del hogar.
Finalmente, convocó a la sociedad a involucrarse más activamente y sostuvo que la respuesta no puede quedar solamente en manos de quienes trabajan específicamente en el área. Consideró que cualquier institución que genere espacios de encuentro, deporte, cultura o acompañamiento ya está realizando una tarea preventiva.
“Faltan manos, faltan voluntades y falta compromiso. Muchas veces se critica a quien consume, pero cuesta involucrarse para acompañarlo. Nosotros creemos que si podemos salvar a uno, evitar que muera por la droga, para nosotros ya es una gracia”, concluyó.