En el inicio de la Cuaresma, el obispo Conejero llamó a una “profunda conversión y reconciliación”

En el inicio de la Cuaresma, el obispo Conejero llamó a una “profunda conversión y reconciliación”

Invitó a practicar también un “ayuno de la palabra”, evitando insultos, agravios y juicios que hieren, especialmente en un contexto donde la violencia verbal se multiplica, incluso en las redes sociales. “Debemos procurar vivir en paz y amor, siendo amables y respetuosos”, exhortó

En el inicio de la Cuaresma, el obispo Conejero llamó a una “profunda  conversión y reconciliación” - Diario La Mañana

Fuente: https_www.lamañanaonline.com.ar/
La Iglesia Católica celebró este miércoles en todo el mundo el Miércoles de Ceniza, momento que da inicio a la Cuaresma, el período más importante del calendario litúrgico. La imposición de las cenizas se realizó en todas las parroquias de la Diócesis, en los horarios habituales de Misa de cada comunidad

En la celebración, el obispo de la Diócesis de Formosa, José Vicente Conejero presidió la Santa Misa en la Iglesia Catedral, donde convocó a los fieles a vivir la Cuaresma como un tiempo de profunda conversión, reconciliación y compromiso con Dios y con los hermanos.

Durante su homilía, el prelado recordó que con la imposición de la ceniza comienza el tiempo litúrgico de preparación “para el misterio central de la fe cristiana: la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor”. “La Iglesia, desde tiempos inmemoriales, invita al pueblo de Dios, no solo de manera individual sino comunitaria, a prepararse adecuadamente”, expresó.

Monseñor Conejero destacó los pilares tradicionales de la Cuaresma: la limosna, la oración y el ayuno. Citando el Evangelio según San Mateo, recordó que estas prácticas deben realizarse sin ostentación, “sin buscar ser vistos por los demás”, porque Dios, que conoce lo más profundo del corazón, es quien recompensa en lo secreto.

 

También hizo referencia al mensaje del Papa Francisco para este tiempo litúrgico, subrayando la importancia de la escucha. “Dios escucha el clamor de su pueblo”, señaló, evocando el pasaje del Éxodo “en el que el Señor oye el sufrimiento del pueblo esclavizado en Egipto y llama a Moisés para conducirlo hacia la libertad”. En ese sentido, invitó a los fieles no solo a escuchar la Palabra de Dios, sino también el clamor de los pobres y de quienes sufren injusticias.

El obispo citó además al profeta Joel, quien convoca a la conversión sincera, y a San Pablo, que en la segunda carta a los Corintios exhorta: “Déjense reconciliar con Dios”, recordando que Cristo, con la entrega de su vida, ha traído la salvación y el perdón de los pecados.

En otro tramo de su mensaje, monseñor Conejero profundizó en el sentido del ayuno, señalando que no se limita solo a la privación de alimentos. Invitó a practicar también un “ayuno de la palabra”, evitando insultos, agravios y juicios que hieren, especialmente en un contexto donde la violencia verbal se multiplica, incluso en las redes sociales. “Debemos procurar vivir en paz y amor, siendo amables y respetuosos”, exhortó.

El rito de la imposición de la ceniza, explicó, pone de manifiesto la fragilidad humana: “Somos polvo y al polvo hemos de volver”, recordó, al tiempo que destacó que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios y recibió su aliento de vida. Por ello, llamó a elegir siempre el camino del bien, tanto en lo personal como en lo familiar y comunitario.

Finalmente, animó a los fieles a vivir estos 40 días con espíritu de penitencia, austeridad y sobriedad, compartiendo con quienes más lo necesitan. “Ese es el ayuno que más agrada a Dios”, concluyó, invitando a toda la comunidad a hacer de este tiempo cuaresmal una oportunidad de transformación interior y compromiso solidario.

A partir de la imposición de la ceniza, la feligresía católica comienza a transitar la Cuaresma, tiempo que se extenderá hasta la víspera del domingo de Pascua para la reflexión, la conversión, la penitencia y el ayuno.

En estos cuarenta días, el cristiano busca recomponer ese itinerario y avanzar con más firmeza, siguiendo las enseñanzas de Jesús, para prepararse adecuadamente para la Semana Santa y la Pascua de Resurrección, en la cual se renueva el compromiso de Hijos de Dios de los bautizados.