Desde Paraguay, advierten que El Niño podría ser “fuerte o muy fuerte” y elevar significativamente los niveles del río

Desde Paraguay, advierten que El Niño podría ser “fuerte o muy fuerte” y elevar significativamente los niveles del río

El meteorólogo paraguayo Julián Báez, director para América Latina de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), advirtió que los modelos climáticos internacionales coinciden en la llegada de un evento de El Niño de gran intensidad, con posibles impactos en Formosa, Paraguay y gran parte del Noreste sudamericano

Desde Paraguay, advierten que El Niño podría ser “fuerte o muy fuerte” y elevar  significativamente los niveles del río - Diario La Mañana

Fuente: //www.lamañanaonline.com.ar

El fenómeno climático de El Niño se perfila como uno de los más intensos de los últimos años y podría generar importantes consecuencias hidrológicas en la región. Así lo señaló el meteorólogo paraguayo Julián Báez, director para América Latina de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), quien en un informe brindado a La Mañana anticipó que los principales centros climáticos del mundo pronostican un evento “fuerte a muy fuerte” para los próximos meses.

Según explicó, la mayor intensidad del fenómeno se registraría durante el trimestre octubre-diciembre y podría extenderse hasta febrero del próximo año. “Definitivamente hay un pronóstico de un evento fuerte a muy fuerte para lo que resta de este año, especialmente en el período octubre-diciembre, y muy probablemente esto se extienda hasta febrero”, afirmó.

Báez indicó que, si se cumplen las proyecciones de los modelos climáticos y oceanográficos, el río Paraguay podría experimentar un aumento importante de su nivel debido a lluvias superiores a lo normal en la cuenca media del río, entre el Apa y el Pilcomayo. Esa situación podría generar crecidas significativas e incluso inundaciones en distintos sectores de Paraguay.

El especialista del vecino país remarcó que los pronósticos señalan precipitaciones por encima del promedio en gran parte del Noreste de Sudamérica, una región que incluye a las provincias argentinas de Formosa, Corrientes y Misiones, además del sur de Brasil, Uruguay y Paraguay.

Como antecedente, Báez comparó el escenario actual con el evento de El Niño registrado entre 2015 y 2016, aunque aclaró que existen diferencias importantes. En aquella ocasión, las crecidas estuvieron influenciadas por un aumento previo de las lluvias en el Pantanal brasileño, situación que actualmente no se observa.

 

No obstante, advirtió que cualquier pico de inundación que pudiera registrarse en los próximos meses estaría asociado principalmente a las lluvias estivales en el Norte paraguayo y a la combinación de los aportes de las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay, un factor que también podría repercutir en territorio formoseño.

Para el caso de Formosa sí puede haber un impacto importante, sobre todo por los eventos de precipitación intensa que pueden darse en esos períodos”, sostuvo. Explicó, además, que las lluvias asociadas a El Niño suelen estar vinculadas a complejos convectivos de mesoescala, fenómenos que se desarrollan generalmente durante la noche y se caracterizan por registrar precipitaciones muy intensas en cortos períodos de tiempo.

Finalmente, destacó que existe una amplia coincidencia entre los principales centros climáticos globales que integran la OMM, entre ellos los servicios meteorológicos de Japón, Inglaterra y Estados Unidos, todos coincidentes en proyectar un Niño fuerte o muy fuerte.

Si bien algunos medios internacionales comenzaron a utilizar expresiones como “súper Niño” o “Niño Godzilla” para describir el fenómeno, Báez aclaró que, desde el punto de vista técnico, la clasificación oficial corresponde a un evento de intensidad fuerte o muy fuerte.

Ante este panorama, los especialistas recomiendan seguir de cerca la evolución de los pronósticos y los niveles de los principales cursos de agua de la región, ya que las condiciones podrían favorecer un aumento de lluvias y eventos hidrológicos de relevancia durante la próxima temporada estival.