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Condenan a 19 años a un hombre que violó en reiteradas ocasiones a su hijastra

Condenan a 19 años a un hombre que violó en reiteradas ocasiones a su hijastra

La Justicia de Venado Tuerto, Santa Fe, sentenció a un sujeto de 55 años que abusaba de la hija de su pareja y la obligaba a ver videos pornográficos.

Condenan a 19 años a un hombre que violó en reiteradas ocasiones a su hijastra

Fuente: https://www.diariopopular.com.ar/

La Justicia sentenció este miércoles a un hombre de 55 años a la pena de 19 años de cárcel por abusar sexualmente de la hija de su pareja en la ciudad de Venado Tuerto, provincia de Santa Fe.

Según informó el Ministerio Público de la Acusación en su sitio oficial, las violaciones fueron cometidas en reiteradas ocasiones por el responsable, identificado como Daniel Iván Favilla, entre 2017 y 2021, indicó la fiscal Mayra Vuletich.

Así fue resuelto por unanimidad por la jueza Mariana Vidal y los jueces y Leandro Martín y Aldo Baravalle en el marco de un juicio oral que finalizó este miércoles al mediodía en los tribunales venadenses.

Valoramos la decisión del tribunal no sólo porque resolvió condenar al acusado, sino también porque lo hizo por unanimidad, por la misma calificación penal que planteamos en nuestros alegatos y por el mismo monto de pena”, subrayó la fiscal.

En ese momento, la víctima se encontraba en el Secundario, quien era obligada por el abusador «a ver videos con contenido sexual», mientras que los delitos se llevaron a cabo en «una vivienda en la que convivían el condenado junto con su pareja, la adolescente y sus hermanos menores».

Además, la representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) sostuvo que «por el contexto intrafamiliar y las características de las vulneraciones, lo sucedido tuvo entidad suficiente para afectar y corromper el normal desarrollo psicosexual de la adolescente y le generó un grave daño en la salud mental».

Favalli fue declarado responsable por los delitos de abuso sexual con acceso carnal en numerosas oportunidades, agravado (por la situación de convivencia con una víctima menor de 18 años y por resultar un grave daño a la salud mental de la misma) y corrupción de menores calificada.

 

Córdoba: cambió de género, la llevaron a un pabellón femenino y violó y embarazó a otra presa

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“Para brindar completitud a los derechos de la aquí imputada, se vulneraron o se pusieron en riesgo los derechos de 481 mujeres internas, sin contar a las funcionarias, también mujeres, encargadas del cuidado de las alojadas”, indicó la Justicia en su último fallo.

El cartel que indica la ubicación del establecimiento penitenciario de Bouwer

Fuente: https://www.diariopopular.com.ar/

En 2018, mientras cumplía una condena por atacar a su pareja, Gabriel Fernández pasó a llamarse Gabriela Nahir Fernández. Con su nueva identidad de género cambió de pabellón en la cárcel cordobesa de Bouwer: dejó el masculino y pasó al femenino. Allí ejerció violencia de género contra otras presas y dejó embarazada a una compañera.

En libertad condicional, una nueva pareja de género femenino la denunció, pero con su nombre masculino. Esa situación motivó que volviera a la cárcel en 2023. Días atrás, la Cámara de Acusación de Córdoba ratificó la presión preventiva de Fernández, elevó la causa a juicio y ordenó trasladarla a una celda donde no esté en contacto ni con mujeres ni con hombres.

En el fallo firmado por los magistrados Carlos Salazar, Patricia Farías y Maximiliano Davies se advirtió sobre su peligrosidad: “Para brindar completitud a los derechos de la aquí imputada, se vulneraron o se pusieron en riesgo los derechos de 481 mujeres internas, sin contar a las funcionarias, también mujeres, encargadas del cuidado de las alojadas”.

Fernández ingresó a la cárcel en octubre de 2016 llamándose Gabriel. Un año después fue condenado a tres años de prisión por lesiones leves calificadas y privación de la libertad calificada. A fines de 2018, el Servicio Penitenciario la trasladó al área de mujeres de la cárcel de Bouwer porque había cambiado su identidad de género y pasó a llamarse Gabriela Nahir Fernández.

En abril del 2019 fue acusada de privación ilegítima de la libertad, lesiones leves y amenazas por ataques contra otra mujer compañera en el pabellón. Tiempo después salió en libertad condicional. A fines de ese año, fue denunciada por su pareja con su nombre masculino y ella, a su vez, también la acusó. En 2022 se suma otra denuncia.

Hace un año, su compañera de entonces, presentó una denuncia por privación ilegítima de la libertad, amenazas, lesiones leves calificadas. Como tomó contacto con la víctima violando la perimetral, queda detenida nuevamente. El último fallo de haces pocos días repasa el historial de Fernández. El mismo describe que fue “condenada por delitos vinculados a violencia de género, antes de su autopercepción como mujer”.

Después, con su nuevo DNI, “logró ser trasladada a un establecimiento exclusivo para mujeres, lugar donde cometió varios delitos vinculados a la violencia de género, siendo todas sus víctimas, claro está, mujeres que mantenían con Fernández una relación de pareja”. “Una vez en libertad -agrega el texto-, surge confusamente que formula denuncias contra su pareja del momento adoptando su anterior identidad (masculina). Otras parejas de ese lapso en libertad también la denunciaron por hechos vinculados a violencia de género”.

El nuevo dictamen de los jueces

Los jueces reconocen que, “paradójicamente” se encuentran “ante un supuesto contrario al previsto, es decir, la imputada, quien se autopercibe mujer y perteneciente al grupo LGBTI, es la que convierte en víctimas o presas de sus necesidades o gustos a sus compañeras, aprovechando, claro está, que se encuentra alojada en un establecimiento que no estaría preparado para esos casos de excepción, al menos por el momento”.

Estuvo alojado en el Establecimiento Penitenciario N°3 para Mujeres de Córdoba, donde -según el Servicio Penitenciario- presentó “dificultades para comprender y respetar la normativa institucional, debido a que no cumple con las pautas del tratamiento, que rigen la disciplina, el trato y la convivencia”.

También indicó que aprovechó su “género ‘binario’ como amenaza” contra sus pares “lo que lleva a que se sientan desprotegidas en este sector, imponiéndose en los términos ‘de los viejos códigos carcelarios’, lo que le permitió disponer de la voluntad de sus pares para todo tipo de conductas violatorias a las normas del establecimiento, siendo sindicada, además, como la autora intelectual de conductas antirreglamentarias, comportamientos que alteran el orden y la disciplina de manera permanente en el mencionado sector”.