Las víctimas de Joël Le Scouarnec son 158 niños y 141 niñas. La edad promedio de los menores era de 11 años. Una vida plagada de silencios y un diario con pruebas clave que lo delató.

Fuente: https://www.canal26.com/
Esta semana comenzó el megajuicio al mayor pederasta de la historia de Francia. Joël Le Scouarnec, un cirujano de 74 años, está acusado de abusos sexuales y violaciones a 299 pacientes menores de edad cometidos entre 1989 y 2014.
En la primera jornada del juicio, que se extenderá por cuatro meses en el tribunal de Vannes, Le Scouarnec asumió el daño causado a las víctimas.»Cometí actos odiosos», aseguró con el rostro serio e impasible.
Relato del horror
«Si comparezco ante ustedes es porque un día, cuando la mayoría de ellos eran aún niños, cometí actos odiosos», declaró desde una esquina de la sala de audiencia vestido con ropa oscura y un tono de voz apenas audible para buena parte del público presente en el Tribunal.
«Me solidarizo con el sufrimiento causado a cada una de estas personas por la extrema violencia de lo que escribí. Durante mis interrogatorios intenté reconocer lo que eran violaciones y agresiones sexuales, pero también aclarar lo que no consideraba tales actos», continuó.
Más adelante, aseguró ser «perfectamente consciente» de que las «heridas» que causó a sus víctimas «son imborrables, irreparables». «Les debo a todas estas personas, a sus seres queridos, asumir la responsabilidad de mis actos y las consecuencias que han podido tener y que tendrán a lo largo de sus vidas», cerró en su breve declaración.
Los hechos que se juzgan ocurrieron de 1989 a 2014 y tuvieron lugar en varias clínicas privadas y hospitales públicos del oeste de Francia en los que ejerció como cirujano digestivo.
Según las denuncias, Le Scouarnec violaba y abusaba sexualmente de sus pacientes mientras aún seguían bajo los efectos de la anestesia, tras haber sido operados. Por ello algunos no guardan ningún recuerdo, mientras que otros conservan algunos flashes de lo sucedido. Uno de ellos, Mathis, se suicidó con 24 años, tras saber que con 10 fue víctima de este pederasta.
Condenas pr
evias y un diario con detalles macabros
Ya por el año 2005, Le Scouarnec había sido sentenciado por tenencia de imágenes de pornografía infantil. En 2020 además, fue condenado a 15 años de cárcel por abusos sexuales y violaciones contra otros cuatro niños (dos eran sus propias sobrinas). A pesar de todo, siguió ejerciendo como médico y tratando a diario con menores, de los que siguió abusando impunemente.
Pero el 2 de mayo de 2017 sería el comienzo del fin para Le Scouarnec. Ese día la policía lo detuvo luego de que su vecina de tan solo 6 años denunciara que abusó de ella. Cuando las autoridades allanaron su casa encontraron miles de documentos sobre pornografía infantil, muñecas de diferentes tamaños, pelucas y diarios íntimos donde contaba con todo lujo de detalle sus crímenes.
«Dr. Jekyll y Mr. Hyde»
Al declarar este martes en el marco del juicio, los hijos de Le Scouarnec hablaron de una vida llena de silencios pero también de abuso intrafamiliar.
El segundo hijo del cirujano reveló que su infancia fue «feliz», a pesar de tener un «padre ausente». Asimismo, reveló que fue víctima de abusos sexuales por parte de su abuelo, el padre de Joël Le Scouarnec, una decena de veces entre los cinco y diez años.
«Aún me pregunto por qué no denuncié», afirmó ante el tribunal y agregó que su padre era «como el doctor Jekyll y el señor Hyde». «Hay una personalidad de mi padre que no conocía», confesó. «Lo peor es que no lo puedo odiar porque no tengo nada a reprocharle como padre, a la vez que no puedo perdonar lo que hizo», sentenció.
Más adelante y ante la pregunta de la jueza sobre los discos duros que su padre acumulaba, dijo que siempre pensó que se trataba de su pasión por grabar óperas que luego escuchaba, aunque en realidad contenían 300.000 documentos de material de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes.
Todo ello ha sido la prueba clave para encontrar a 299 víctimas de este pederasta, que según su propio hijo «desperdició su vida, lo tenía todo para ser feliz y la perversión explotó como una bomba atómica en la familia. Al final el mal era muy grande», concluyó.